











|
|
El
afijo D´Unairis
nace en 1999 con un juego de palabras hecho con el nombre de mis
hijos, Unai e Iris.
Comencé en el maravilloso mundo del perro en 1991 con la raza Schnauzer
miniatura.
Adquirí mi primera hembra sal y pimienta y, sin tener ni idea de cómo
iba la historia, me presenté en un concurso canino que se celebraba en
mi ciudad, con la buena suerte de que, mi hembrita, ganó la raza y el
grupo en clase cachorro.
Eso
hizo que me enganchara al mundo de las exposiciones, pero, debido a la
distancia que me separaba de los eventos, empecé a estudiar a la raza
que tenía y tanto me gustaba, el Schnauzer miniatura.
Comencé a leer libros, llamar a criadores, etc., todo era
válido con tal de conocer mejor lo que me gustaba.
Fué,
a través de llamadas y de ir conociendo a gente de este mundillo, cuando
me di cuen ta de lo grande que era el lugar donde me estaba metiendo y,
eso sinceramente, me encantaba a la vez que me intrigaba.
Descubrí que aparte de las exposiciones de belleza, existían las pruebas
de trabajo canino y, como no se puede hablar sin conocer, adquirí
un ejemplar de Rottweiler y me metí de lleno en ellas.
Fuí
figurante oficial del C.R.E ( Club Rottweiler de España ) y comisario de
alguna prueba de trabajo, pero, cuando asistía a alguna exposición
de belleza, el
gusanillo me tiraba y decidí adquirir otro ejemplar de Schnauzer
miniatura, ésta vez, de color Negro y Plata, una ejemplar de Scotthis
Terrier, de color trigo y, un poco mas tarde, una estupenda ejemplar
de Piccolo Levriero Italiano.
Gracias a ir presentando a estos ejemplares y otros muchos que me daban
para que los expusiera, fué como conocí a los Pomeranias y, después de ir
viéndolos en varias exposiciones, en el pensamiento solo tenía una
cosa….ese es mi perro!!!
En
2003 llegó a mis manos mi maravillosa "Como Tu Dimbell", gracias
a ella, lo que había leído sobre el Pomerania se confirmaba, y
todo lo que había imaginado y pensado se había
cumplido, eran perros maravillosos, de un carácter envidiable, dulces,
cariñosos, desinteresados, en definitiva, el perro ideal.
De
ahí, y pese a mi pasión por los Schnauzer que la sigo teniendo, fue
cuando decidí dedicar todo mi tiempo a conocer, entender y mejorar,
dentro de lo que esté en mi mano, a esta maravillosa raza.
Daniel
González
|